Si quieres llegar a ser campeón, elige a tus padres

Esta es una de las típicas frases que se escucha en los ambientes deportivos, y que es el ejemplo del determinismo y de la resignacion más contumaz. Esta misma frase se podría emplear en el ámbito académico, si quieres llegar a ser algo en la vida, elige a tus padres.
Es un verdadero virus que ha infectado la mentes de miles de jóvenes en todo el mundo, que aceptan de manera callada e impotente, que por más que se esfuercen no lograrán ser mejores que lo que sus genes les permiten. ¡Qué craso error!

Nuestra fascinación por los genes y por lo que significan, nos ha llevado a pensar que en el reparto de dones y virtudes, a cada uno, como si de una  mano de cartas se tratara, nos han tocado unos naipes, y no nos queda otra que aprender a jugar la partida de la vida con ellos.

Como metáfora, no está mal, como medio de mantener las diferencias y promover la desesperanza, tampoco.

Yo no sirvo para el deporte, no tengo buen oido, no se me da bien la pintura, debes tratar de buscar lo que se te da bien y centrarte en ello, son frases que padres y alumnos han escuchado alguna vez, a las que habría que unir aquellas que profesores bien intencionados han pronunciados muchas veces, y que son del tipo “no todos sirven para todo”, “no da para más” o “tampoco los padres han sido lumbreras”.

Sería bueno que pensáramos en ello, y que tomáramos como referencia a aquellos que no fueron considerados, que tuvieron que puentear las malas expectativas y llegaron alto, los que superaron sus debilidades y acrecentaron sus fortalezas con pasión, determinación, esfuerzo y disciplina. El deporte, la música, y otras muchas actividades más, nos muestran estas transformaciones.

De eso tratará este Blog. En un tiempo de desesperanza, de impotencias y de valores poco sólidos, se hace necesario recordar a aquellos que confiaron en sus posibilidades, el mundo del deporte y la educación física sera principalmente nuestro vehículo principal pero no único, las artes, la literatura, las ciencias y el propio dia a dia nos ofrecen ejemplos notables de antifragilidad como expresa Nassim Taleb.

Luis M. Ruiz

Nuestros Universos Subjetivos

Me encantan los perros, tuvimos viviendo uno 17 años en casa hasta que falleció, y ahora disfrutamos de la compañía de una encantadora perrita chihuahueña de pelo negro. Soy de los que reconoce su inteligencia y me convence lo que Rupert Sheldrake denomina los campos mórficos, pero ese es otro cantar.

Sea como fuere, a raíz de este deseo de comprenderla, releí un libro de Alexandra Horowitz titulado “En la mente de un perro: lo que los perros ven, huelen y saben”. Es en esta relectura en la que volví a tomar contacto con un científico estonio fallecido en 1994, llamado Jacob von Uexkül. Un biólogo y etólogo de renombre en su tiempo.

He de reconocer que no es un autor que, para los que nos hemos aficionado al estudio del comportamiento motor humano, sea habitual. Sí reconozco que lo había visto nombrado en algún escrito de los estudiosos del deporte centroeuropeos o de la Europa del este.

Sea como fuere, el comentario que Horowitz realiza sobre este autor atrajo mi atención, y recabé más información sobre él, encontrándome con ideas interesantes, que podrían ir más allá de la biología de la que él era un especialista.

Se le ha considerado un defensor de la biología subjetiva, una manera de tratar de comprender los procesos comunicativos entre el mundo interior de los animales y el mundo circundante, es decir, entre lo que él denominaba innerwelt o mundo interior, y el umwelt, o el mundo circundante, su concepto estrella, el mundo perceptivo en el que existe la persona y se mueve.

¿Qué tiene que ver esto con el desarrollo de la competencia motriz y las sesiones de educación física o deportiva?.

Lo que me provocan estas ideas es que el proceso de desarrollo de la competencia motriz consiste en una estrecha interacción entre estos dos mundos, el mundo interior del aprendiz y el mundo circundante, el que le rodea.

Otra idea interesante a considerar es que el proceso de desarrollo de la competencia motriz es principalmente subjetivo.

Dominar las habilidades que forman parte de los programas de E.F. supone que el aprendiz ponga en acción sus intenciones de dominarlas, lo que von Uexkül denominaría su bauplan, su plan de desarrollo constructivo abierto a nuevas posibilidades, y es a partir de ahí que va construyendo su propia realidad, creando su propio universo subjetivo que es independiente del nuestro, ya que como suelen indicar los estudiosos de los postulados de este autor, ningún observador, por ejemplo un profesor o profesora, nunca podrá contemplar lo que observa su alumno desde su punto de vista y con sus peculiaridades psico-bio-sociales particulares.

Las clases tienen sentido para nuestros alumnos y alumnas a partir de lo que éstas significan para ellos. Es muy probable que en un ámbito dinámico como el que acontece en las clases de educación física, los alumnos aprendan a detectar lo que von Uexkül denominaba las tonalidades funcionales de los objetos y situaciones, y que guardan una gran similitud con lo que los teóricos de los Sistemas Dinámicos refieren en la actualidad como los procesos de percepción directa que favorecen la actuación de los sujetos.

Sea como fuere las clases de educación física son la confluencia de mundos subjetivos y entornos circundantes. El de los profesores y los de sus alumnos en ecosistemas muy concretos, y ambos aunque puedan contemplar la realidad de forma aparentemente similar, no viven las situaciones de la misma manera, ni la interpretan desde la misma perspectiva.

No hay una clase de educación física que pueda ser contemplada objetivamente, ya que hay una clase de educación física para el profesor o profesora que la imparte, otra para los alumnos y alumnas que la reciben, incluso dentro de este grupo, hay una clase para los menos competentes y otra para los más competentes, una para los chicos y otra para las chicas, otra para los padres, otra para el Director del Centro, y otra para los que escriben sobre la enseñanza de la educación física.

Cada uno la procesa según su perspectiva, y no estaría nada mal que tratásemos de comprender estas perspectivas, estos universos subjetivos, observar y escuchar no son tareas fáciles, pero su desarrollo y refinamiento ayudan en esta labor.

Como diría Henri Bergson:

“El ojo ve sólo lo que la mente está preparada para comprender”
Vale
LMR

A Propósito de las Madres y el Deporte

La historia de Wilma Rudolph es ejemplar por muchos motivos. La fortuna no le agració al nacer. Nació prematura y fue la número 20 de 22 hermanos. Todos daban por hecho que, debido a una poliomelitis, no llegaría a andar correctamente, y menos a correr.

En los Juegos Olímpicos de Roma en 1960 ganó el oro en los 100 metros lisos, batió el record mundial en esa distancia en las semifinales, rompió el record mundial en 200 en las semifinales para después ganar el oro y formó parte del relevo 4 x 100m que batió e record del mundo y obtuvo la medalla de oro en esos juegos.

Fue la primera mujer americana en ganar tres oros en unos mismo juegos olímpicos. La apodaron el Tornado de Tennessee en Estados Unidos y la Gacela Negra en Italia.

¿Por qué cuento esta historia?.

Porque la historia de esta mujer es la historia de una superación pero es una historia de  superación apoyada por una madre convencida de que su hija podría ser capaz de todo si se empeñaba en ello.

Wilma Rudolph lo expresó de forma clara: “Mi médico me decía que no podría llegar a andar. Me madre me dijo que sí podría. Yo creí a mi madre”.

Viendo la entrega del Balón de Oro que recientemente se ha otorgado a Cristiano Ronaldo, y leyendo la prensa, observo la imagen de su madre, allí estaba junto a su hijo. Esto mismo lo podríamos decir de las madres de  Gary Kasparov, Greg Luganis, Rafa Nadal, Ronaldiño, Ronaldo, Gasol, Michale Phels, y de tantos otros.

Cuando estudiamos el deporte en los más jóvenes, es inevitable hablar de la familia y de su papel en dicha actividad. La investigación científica ha sido abundante a la hora de analizar su papel en el desarrollo deportivo, y la forma en que los ambientes familiares pueden influir en la práctica de actividades físicas y deportivas en la infancia y adolescencia han sido analizados de forma muy detenida.

Cuando se resalta qué papel juegan los miembros de estas familias en el proceso, la persona que mayor atención ha recibido ha sido la del padre, no sé si  porque esto expresa el tono de masculinidad del deporte, que probablemente sea una razón plausible, pero en muy pocas ocasiones las miradas del investigador se ha vuelto hacia la madre, y si lo ha hecho ha sido con un interés un tanto superficial.

Hace unos años, con una de mis estudiantes doctorales de por aquel entonces, la profesora Miriam Palomo, en la actualidad en la Universidad Palacky de Olomuc en la República Checa, nos propusimos paliar esta carencia, y estudiar el papel de las madres en el desarrollo deportivo, para lo cual entrevistamos a un grupo numeroso de madres y a sus hijos, todos ellos deportistas de alto nivel.  Probablemente por primera vez, las madres tenían su protagonismo y podían expresar sus pensamientos sobre las carreras deportivas de sus hijos e hijas, sus expectativas, sus temores y sus sacrificios, abiertamente.

El resultado fue sorprendente.

Para los deportistas, las madres no solo eran importantes por mantenerles  limpia la ropa deportiva o por alimentarles. Eran importantes por ser un faro que les ayudaba a mantener el rumbo en sus carreras deportivas.

Descubrimos lo ejemplar de su labor. Su disponibilidad era permanente, su atención plena para apoyarles en sus decisiones, y para acogerlos cuando las cosas no iban bien, cuando no salían los planes o cuando surgían las lesiones. Eran un apoyo emocional deseado y buscado.

Ya sé que es probable que existan madres de deportistas que no se porten así, pero son las excepción a una regla, la que muestra cómo se sacrifican para favorecer que sus hijos e hijas alcancen sus sueños.

Para ello no dudan en renunciar a sus propias necesidades en favor de las necesidades de sus hijos o hijas. Están prestas a solucionar los problemas que surjan, sufren por el futuro de sus hijos o hijas y sirven de parapeto a los momentos de falta de entendimiento entre sus hijos e hijas, con el padre.

Escuchan pacientemente, aconsejan sin egoísmos, están siempre ahí cuando se las necesita. Han estado relegadas a un segundo plano, pero su influencia ha ido mucho más allá de una presencia pasiva.

Lo que Michael Phelps deseaba después de ganar el oro en los juegos de Pekín era “abrazar a su madre”.  Lo que Manel Estiarte escribió en su libro Todos mis Hermanos, después de la derrota que el equipo de waterpolo español tuvo en la final olímpica fue: “Todo el escenario se concentraba en la presencia de mi madre. Mientras me acercaba a ellos por entre las vallas de protección, mi corazón empezó a volver en sí, a rellenar aquel vacío de cansancio y falta de sentimientos, empezó a latir, y a medida que me aproximaba latía más deprisa.  Le di dos besos a mi mujer, otro a mi padre y finalmente me eché en los brazos de mamá al tiempo que ella me decía: “lo habéis hecho muy bien, tienes que estar contento”. Era la frase que me había repetido a lo largo de la vida, tanto si había jugado bien como si no, ganara o perdiera. Para ella no había diferencias, final olímpica o no, yo era su hijo, su hijo pequeño y ella quería que me sintiera tranquilo.

Y eso es lo que acontece todos los días, las madres están ahí.  Las madres están ahí, y como la profesora Palomo ha demostrado, están ahí para dar su apoyo incondicional y para ser el soporte emocional de los niños y jóvenes que practican deporte. Tal vez sea hora de reconocérselo sin ambages, y reconocer que no todo es un camino de rosas, y que en ese proceso la madre tiene que hacer sacrificios y renuncias, es lo que la profesora Palomo denomina una inversión emocional negativa, pero que están dispuestas a llevar a cabo porque su objetivo final va más allá de los récord o de los triunfos, lo que desean fervientemente es que sus hijos e hijas sean felices.

Como dijera Kahil Gibran: “Madre, la palabra más bella pronunciada por el ser humano”.

Vale

LMR

http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3668399

Unidos por Un Sueño

Este fin de semana, en una cadena pública de televisión ofrecieron la película “Unidos por un sueño” (Der ganz große Traum; Lessons of a Dream). En ella se presenta los esfuerzos del joven profesor Konrad Koch, elegido para enseñar inglés en una regia y disciplinada escuela alemana de finales del siglo XIX.  Pronto, Koch se da cuenta de lo necesario que es introducir reformas, y propone el aprendizaje del fútbol como vía para aprender inglés, lo cual choca con la tradición gimnástica alemana. El resto mejor lo ven ustedes en la película (https://www.filmin.es/pelicula/unidos-por-un-sueno)

Verla me devolvió a mis años de estudiante  en la que se proponía que la Educación Física estaba formada por la Gimnástica, el Juego, la Psicomotricidad  y el Deporte, es decir, todo lo que iba saliendo a la luz como una herramienta que pudiera favorecer la educación física de los escolares, se añadía a la propuesta. El asunto deportivo no tenía más remedio que formar parte de ella porque frente a las reticencias a querer seguir con las gimnasias nórdicas o centroeuropeas, que tanto nos habían influido, el deporte había entrado con fuerza y atractivo, y atrapaba las voluntades infantiles y juveniles con una facilidad pasmosa.

Si eso era así, también lo era que entre un sector de los académicos y de los docentes, había una especie de reparo hacia el valor del deporte en la Educación porque se dudaba de sus posibilidades educativas, ya que reunía en su seno todo lo contrario a lo que la educación pudiera buscar, era selectivo, competitivo, especializado, etc., etc.

Era común que se escribiesen artículos y libros sobre ese particular. Recuerdo haber leído el libro que Jean Le Boulch, padre de la Psicocinética francesa, había escrito sobre esta cuestión titulado Face au Sport (http://www.amazon.fr/Face-au-sport-Jean-Boulch/dp/2710101416) aunque décadas después tuvo que aceptar el valor educativo del deporte al escribir el Deporte Educativo. (http://www.casadellibro.com/libro-el-deporte-educativo-psicocinetica-y-aprendizaje-motor/9788475097046/151128).

Visto desde la distancia que dan los años y la experiencia, aquellas ideas de considerar al deporte como algo prescindible en la Educación Física era como querer promover la lectura en los más jóvenes, y prohibirles que emplearan una parte de la biblioteca, cuando todos sabemos que lo importante es la cantidad y variedad de las lecturas para promoverla. Quitemos lectura y pongamos competencia motriz, y el ejemplo nos sirve.

Hago este comentario porque si existe una herramienta capaz de movilizar los recursos infantiles proponiéndoles situaciones en las que se sientan atraídos y motivados, ese es el Deporte. El deporte, o los deportes, desde su origen han querido ir más allá del simple dominio de habilidades técnicas, han querido transcender y han representado escenarios en los que los valores más sublimes se han dado cita. Sí ya sé que los más indeseables también se pueden mostrar en el deporte, pero ¿es debido al Deporte como tal o quienes hacen uso de él con intenciones que no responden a su esencia?.  La obesidad es debida al Pan como tal, y por lo tanto hay que prohibirlo, o al uso que se hace de él al comer varias barras mojando en la salsa de las albóndigas?

Es cierto que nuestra tendencia es siempre contemplar los aspectos negativos de las cosas,  probablemente influidos por los medios que siempre nos hablan de los deportistas que se han dopado o de los entrenadores que han abusado de sus pupilos. De ahí a considerar el deporte como inadecuado en la Educación, hay un trecho corto.

Si a esto añadimos que nuestra intelectualidad siempre ha sido muy poco generosa con el fenómeno deportivo, y lo ha considerado como algo superfluo, o prescindible, cuando de educar se trata, la situación siempre ha sido poco partidaria de considerarlo algo serio en la formación de los más jóvenes. Por cierto, intelectualidad que no escatima esfuerzos por fotografiarse con los entrenadores famosos cuando la ocasión lo reclama.

Lo cierto es que el Deporte, o los deportes, son los escenarios más propicios para aprender a ser persona. Ofrecen las circunstancias propicias para que la tan comentada cultura del esfuerzo se manifieste, son fuente inagotable para promover los valores que tanto se echan en falta en nuestros días.

Pero todo esto no emerge de forma espontánea, porque sí, necesita de una inteligencia que lo organice y lo promueva. Necesita de un profesor, técnico o entrenadora que considere que lo primero es la persona del niño o la niña y después el propio deporte. Reclama un conocimiento claro de qué es lo que se persigue con esta actividad además de refinar el dominio y control de los movimientos. Es por lo que siempre destacaremos el papel del adulto en el deporte, y como ya hemos comentado en otros post, para esta labor no sirve cualquiera, ni cualquiera está formado para sacarle el partido educativo que tiene.

Es por ello, y como propósito para este 2014 que acaba de comenzar, proponemos que el deporte sea un lugar amable y enriquecedor para todos los niños y jóvenes, dejando de lado nuestras propias aspiraciones y promoviendo su educación y desarrollo.

Para ello que mejor que leer lo que la UNICEF propone sobre el deporte en la infancia. Sáquenlo en papel y téngalo a mano, revísenlo periódicamente (http://www.unicef.es/actualidad-documentacion/publicaciones/derechos-de-la-infancia-en-el-deporte) y contribuyan a que esos valores de desarrollo personal y social que tiene, salgan a la luz, ese es un sueño que nos debe unir a todos.

Vale

LMR

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Cinco Experiencias por Día

Reconozco que no soy muy dado a aceptar sin más que la naturaleza ha repartido sus dones y a unos les han tocado unos más favorables y otros se han quedado con el resto. Me resisto a pensar de forma tan simple, ya que si así fuera la primera pregunta sería favorables para qué, favorables dónde, favorables para quién, y así todo un conjunto de preguntas.

No creo que se pueda aceptar que nuestros genes nos predisponen de forma clara y determinada a ser más o menos coordinados o más o menos torpes. Esa no es toda la historia ni parece que sea así.

Siempre que se trata de estas cuestiones emerge la misma palabra: Talento, como si esto fuera la causa y la respuesta de todo.

Una vez esgrimida todo el mundo se queda más tranquilo. Profesores, entrenadores, padres, responsables educativos, todos. Ya tenemos una explicación de por qué unos alumnos se mueven mejor y otros peor.

Tal vez tendríamos que plantearnos que el talento no es la causa sino el resultado, en este sentido hay un psicólogo canadiense F. Gagné que da algunas pistas sobre este particular al indicarnos que el talento es el resultado. Es el resultado de un proceso, proceso que está repleto de práctica, motivación y buena dirección.

Howard Gardner hace unas décadas planteó que lo que al final nos diferencia a unos de otros son las experiencias que hemos vivido. Plantea este investigador lo que él llama un experimento mental y que presento algo adaptado:

Pensemos en dos escolares que vienen a nuestras clases de educación física, de aspecto similar, estatura y peso similar y sin ningún problema que les incapacite para poder llevar a cabo las tareas de la clase.

Imaginemos que el escolar E1 es el que ha tenido unas condiciones más favorables en lo que al apartado motriz hace referencia, ya que la menos ha tenido cada día 5 experiencias favorables a moverse de forma coordinada. Pensemos ahora en el escolar E2 que no ha gozado de este tipo de experiencias. No quiero decir que haya estado privado de ellas, sino que simplemente no ha tenido la oportunidad ni las incitaciones para tenerlas cada día.

A los nueve meses después de nacer el escolar E1 habría tenido ya 1.300 experiencias favorables, mientras que las de E2 habrían sido en un número y calidad mucho menor. A los 5  años, la edad de las Habilidades Fundamentales, ya habría tenido el escolar E1 9.000 experiencias favorables en comparación con E2, y así sucesivamente. Pensemos al llegar a la Educación Secundaria.

La escuela se supone que debería ser el lugar más propicio a las experiencias favorables que afectan a todas sus inteligencias, y los profesores somos una parte de quienes pueden ofrecer estas experiencias favorables para que se mueva con competencia y coordinación. ¿Cuál es la situación?. La situación no parece muy favorable para conseguir este objetivo. Pero, aunque no sea las más favorables es las que es, y hay que sacarle el mayor partido posible.

Cada minuto de clase es precioso como para perderlo impartiendo sesiones teóricas, una de esas tentaciones que algún día habrá que analizar de forma concienzuda, y en la que cayeron muchos profesionales.

La educación física no se incluyó en las escuelas o los institutos para competir con las ciencias sociales o con las clases de biología, su misión es y ha sido siempre otra. Es una materia de conocimiento en acción y por la acción, sentar a los estudiantes para impartirles una sesión teórica sobre cómo se debe hacer un calentamiento o cómo trabajan los músculos de la extremidad inferior al correr, es un auténtico despropósito, y es no tener clara cuál es la misión que esta materia tiene en la Educación.

Claro está que esta materia transmite un conocimiento, y son las sesiones de práctica ideales para transmitir aquellos conocimientos que se consideren imprescindibles, pero no debemos olvidar que es una materia procedimental, en la que hay que aprender y dominar habilidades que les permitan su empleo en contextos variados, que van más allá de los estrictamente deportivos, y que reclama tiempo para practicar dentro y fuera de las clases.

Dos sesiones de 50 minutos a la semana no son mucho, pero es todavía menos si se desperdician en tareas organizativas, aplicando tests físicos que no acaban nunca o en sesiones teóricas.

Cincuenta minutos dan para mucho si se aprovechan para que el escolar ponga en acción sus recursos en el dominio de formas diferentes de moverse y expresarse.

Deben ser suficientes para proporcionar un mínimo de 10 experiencias ese día de clase a cada alumno y alumna, con ello cada semana habrían recibido un mínimo de 20 experiencias favorables, 80 al mes, y más de 700 experiencias favorables en ese año escolar, multipliquemos eso por el número de años que pasan en el contexto escolar, y no parece tan mala la perspectiva.

Y cuando hablamos de experiencias favorables, hablamos de experiencias en las que los escolares vivan la exigencia del dominio de lo complejo, experiencias que supongan un reto y le lleven a lo que hemos dado en llamar su zona individual de aprendizaje óptimo (ZIAO), experiencias que le proporcionen oportunidades para aplicar lo aprendido. Experiencias favorables que le trasladen una cultura del esfuerzo, de que todo puede alcanzarse si se empeña en ello con ahínco.

El reto está en planteárselo, en pensarlo y en ensayarlo.

No hay escasez de talento en nuestras escuelas, hay mucho talento latente que busca actualizarse mediante una práctica adecuada. Todos y cada uno de los escolares pueden desarrollar su competencia motriz, y es nuestra misión actualizar ese potencial.

Este nuevo año 2014 puede ser una buena oportunidad.

Vale

LMR

Tiempo de Redefinir

Tengo un nuevo amigo.  Es casi de mi edad y tiene una discapacidad intelectual. En realidad su contacto con el mundo es mi esposa que lo saca periódicamente del Centro en el que vive, pasea, va de compras y a merendar con él,. Yo me he hecho amigo suyo. Hace unas semanas pasó el domingo con nosotros, paseó con nosotros, comió con nosotros y echó toda la tarde con nosotros en casa, sin duda toda una experiencia para él.

Soy un observador en la distancia de lo mal que lo están pasando los Centros que dedican sus esfuerzos a trabajar y educar a personas adultas con discapacidad intelectual. Me admira la abnegación con la que sus responsables, profesores y voluntarios trabajan para conseguir que tengan un mundo más afable y humano.

Reconozco que el trato y cuidado que en la actualidad se da las personas con discapacidad ha cambiado notablemente. El hecho de que las Ciencias de la Actividad Física estén en la Universidad de pleno derecho y se comporten como cualquier otra materia científica, ha permitido que ahora se investigue hasta lo más inverosímil que pasa en la célula del músculo de una persona con discapacidad que entrena.

Pero mi amigo no practica la actividad física que debiera para mejorar su estado de salud y vitalidad, porque no hay medios ni posibilidades en su centro.

Si en las personas sin discapacidad la actividad física es fundamental, que no será para mi amigo. Les invito a que escuchen al profesor Pascual Leone en una de sus intervenciones en el programa de El Hormiguero, no tiene desperdicio.

http://www.antena3.com/programas/el-hormiguero/momentos/ejercicio-fisico-mas-importante-cerebro-que-musculos_2013110500801.html

El ejercicio físico es más importante para el cerebro que para el músculo, nos dice.

Existen temores por parte de las asociaciones porque consideran que la nueva ley de educación deja de lado a los chicos y chicas con discapacidad, y si estos temores se refieren a los más jóvenes y que debieran estar escolarizados, qué no sucederá con los adultos.

Para los discapacitados intelectuales adultos, el ejercicio físico les permite desarrollar y mantener su competencia motriz y su vitalidad física, ofreciéndoles la oportunidad de ser más autónomos e independientes. Es por ello que éste debiera ser diario. Los discapacitados intelectuales adultos deberían tener la oportunidad de explorar sus potencialidades a través de la actividad física y el deporte adaptado, máxime cuando sabemos que tienden a ser más inactivos por sus limitaciones funcionales, su vida tiende a ser más sedentaria, su vitalidad física disminuye y su dependencia aumenta.

Son muchos los profesionales que dedican su labor a esta empresa, sin duda, superando dificultades y no viendo suficientemente reconocida su labor. Pues sí, es necesario reconocérsela.

Ellos y ellas saben muy bien de la alegría que supone verles dominar nuevas habilidades, habilidades que pueden hacer que la vida de estas personas sea más llevadera, y por ello merecen todo nuestro respeto y admiración.

Pero, ¿cuántos centros  tienen la suerte de disponer de personal preparado, formado, conocedor del efecto multidimensional que el ejercicio posee en estas personas, y además motivado para esta labor?, ¿Cuántos responsables educativos, y no educativos, están convencidos de que para estas personas aprender moverse es fundamental en sus vidas, y que moviéndose también aprenden?.

Hubo un tiempo en el que mi amigo hablaba de sus partidos de baloncesto e incluso de sus clases montando a caballo en un picadero cercano al Centro.  Ahora ya no habla de ellos, ya no hay caballos, y ya no sé si juega o no al baloncesto, ha desaparecido su entusiasmo.

Nos ha tocado vivir un tiempo en el que todo comienzan por RE: Reinventar, Revitalizar, Recomponer, Rearmar, Reafirmar, etc., las estanterías de los libros de autoayuda están repletos de este tipo de literatura.

Propongo que se añada uno más: Redefinir.

Es tiempo de Redefinir las prioridades, de Redefinir los objetivos, de Redefinir aquello que fue mal definido y no ha funcionado para los menos favorecidos.

Fue Chen Guangcheng que dijo en una ocasión que “la forma con la que una sociedad trata a sus discapacitados, es un indicador de su madurez cívica”, tal vez sea un buen punto de partida para comenzar esta Redefinición.

Vale

LMR

Nunca tanto y tan bueno, recibió tan escasa atención.

“Se promueve la practica “diaria” de deporte y ejercicio físico por parte de los alumnos durante la jornada escolar, al estar obligadas las Administraciones públicas a promover la actividad física y la dieta equilibrada en los centros de enseñanza” (El mundo.es;  Las claves de la ‘ley Wert’)

Hay una frase que se atribuye  a Lincoln que dice lo siguiente: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

Esto es lo que nos viene ocurriendo con todas las leyes de educación en las que, de una u otra manera, se hace mención a la educación física .

El zeitgeist que nos domina en la actualidad hace que las reivindicaciones relacionadas con la educación física, tienen que estar arropadas, en este caso, con las demandas de una mejora en la nutrición ante la pandemia de obesidad que vivimos. Claro está que  la clave radica en la expresión “jornada escolar”, ya que la bienintencionada propuesta ni por asomo hace referencia al horario curricular, ahí con dos horas a la semana es más que suficiente…

¡Que fantástico una escuela donde la fruta, la verdura y el pescado fluyesen en los comedores, donde desaparecieran los donuts azucarados y las palmeras de chocolate de tamaños imposibles, y en la que además todos los días los escolares practicasen una hora, o media, de actividad física de carácter moderado o vigoroso, vamos exigente.

Vaya, me he dejado llevar por la emoción.

Lo que ocurre es que el informe PISA ha dicho que los escolares españoles leen mal y comprenden peor lo que leen, y además no se manejan con las matemáticas, por lo tanto, ¡hay que tomar cartas en el asunto!. Más dedicación a las materias troncales y menos tonterías con las secundarias, vamos las antiguas marías. Así que al desván las inteligencias musicales, corporales, artísticas, etc., etc. No son productivas, y de lo que se trata es de elevar la productividad, y si caen enfermos en el futuro, ya habrá algún investigador que haya descubierto un fármaco que solucione el problema.

A lo largo de los años he tenido anécdotas de todo tipo. Recuerdo ahora una que me sucedió en los años 1990 visitando a un responsable educativo para solicitar su apoyo a la hora de llevar a cabo un estudio sobre la competencia motriz de los escolares. Habitualmente estas cuestiones les suena a Chamicuro, Ontoga o Liki, por lo que para quedar bien conmigo después de una amable charla, me indicó que él ya se había dado cuanta de que la educación física estaba mejorando en la escuela porque veía que su hijo volvía de ella con el “kimono” puesto. Como anécdota no tiene desperdicio, y no estoy muy convencido de que las cosas hayan cambiado mucho desde entonces.

Si en algo ha mejorado la educación física es en su tratamiento académico. Su inclusión como disciplina académica en la Universidad, con sus diferentes nombres hasta llegar al de Ciencias de la Actividad Física o Ciencias del Deporte, ha propiciado un inusitado interés por demostrar que la práctica habitual de ejercicio físico es, no solo conveniente, sino necesaria para las actuales generaciones de niños y jóvenes. El aumento de las investigaciones sobre la situación actual de nuestros escolares en materia de condición física, competencia motriz o competencia deportiva, es impresionante en este país llamado España.

No creo que el resto de las materias “troncales” que conforman el currículo de los escolares, se hayan tomado tanto interés y compromiso por demostrar lo beneficioso para la salud de los escolares el practicar más matemáticas o de conocer a los escritores de la generación del 98, o saber más historia, que si bien es muy recomendable, conveniente y necesario, no creo que su escasez tengan el potencial de generar enfermedades cardiovasculares en la madurez.

Lo que vienen clamando las autoridades científicas nacionales e internacionales, es eso, que la actual epidemia de sedentarismo y obesidad que afecta a los chicos y chicas en edad escolares, tendrá sus consecuencias en el futuro, pero claro,  el futuro está muy lejos.

Bien, acepto que la Disposición Adicional Cuarta de la nueva Ley de Educación incita a que las administraciones públicas presten más atención. Es una letra cuya música ya se conoce de antaño. La cuestión es cómo. Si la materia de educación física tiene el horario que tiene dentro del currículo académico, y si un estudiante de secundaria solo tiene un contacto semanal obligatorio con esta materia de 2 horas,  ¿cómo se pueden cambiar hábitos, mejorar los déficit  y facilitar el aprendizaje en esas condiciones?.

Pues no hay otra salida que la actividad extraescolar. Lo cual nos lleva a la siguiente pregunta, ¿quiénes se harán cargo de ella?. Estarán conmigo que la pregunta es buena, ¿no?. Y añado, ¿Serán obligatorias para todos los escolares?, ¿Todos se verán obligados a incluirse en una actividad extraescolar diaria que reclamen realizar ejercicio físico?. ¿Estarán los padres obligados a incluir a sus hijos en dichas actividades?.

¿Por qué se complica todo tanto?. El contexto escolar y su horario habitual debería dar cabida a esta iniciativa, como ya se viene llevando a cabo en algunos centros privados. ¿Por qué no se plantean seriamente qué es lo verdaderamente y vitalmente valioso para nuestro actuales niños de cara a su futuro?.

A veces pienso que está pasando lo que expresaba Ramón y Cajal, cuando decía que se propende a enjuiciar el hoy con el criterio del ayer, y sin duda se nos juzga con el criterio de ayer, oculto o endulzado, pero con un modo de pensar en el que prevalecen unas materias sobre otras, y en el que la educación física como la música o las artes, quedan relegadas en un segundo plano. Es una concepción trasnochada y perjudicial, ya que permite pasar por alto el único tramo de la vida en el que se puede asegurar que los escolares practicasen ejercicio físico moderado y vigoroso de manera organizada y rigurosa.

Decir que es un asunto español, no sería decir la verdad. Es un mal que aqueja a muchas sociedades occidentales, y ya no comentamos las que están en vías de desarrollo. El modelo productivo indica que hay materias que constituyen la base sobre las que se apoya todo lo demás, y entre ellas no está expresamente  hacer ejercicio, pasarlo bien en clase practicando un deporte o moviéndose al compás de la música. Esas actividades son compensatorias de las verdaderamente importantes…

Hace unas semanas Alvaro Pascuale Leone, Catedrático de Neurología de la  Facultad de Medicina de Harvard , vamos una autoridad mundial en el estudio del cerebro,  en un programa televisivo va y dice que el ejercicio físico es más importante para el cerebro que para los músculos, lo hace para referirse a las personas mayores en las que el proceso involutivo deja sus huellas.

La cuestión que esto suscita es que si es imprescindible cuando el cerebro se está empezado a deteriorar, ¿cómo no va a ser cuando se esta construyendo?. Practicar ejercicio físico para esa parte del organismo donde se supone que se llevan a cabo los complejos proceso matemáticos y lingüísticos no es una pérdida de tiempo, sino que puede favorecer el rendimiento intelectual y académico.

http://www.antena3.com/programas/el-hormiguero/momentos/ejercicio-fisico-mas-importante-cerebro-que-musculos_2013110500801.html

Vaya otra vez me he dejado llevar por la emoción, esto son cosas de científicos, !que sabrán ellos!.

Leo un artículo de F. Trudeau y R. Shephard del año 2008 titulado Physical Education, School Physical Activity, School Sports and Academic Performance publicado en la revista Nutrition Journal. En él sus autores defienden como la práctica de actividades físicas influye en la concentración, memoria y la conducta en clase, y como los datos de investigación muestran la existencia de relaciones positivas entre la práctica de actividades físicas y el rendimiento intelectual.

Pero lo más llamativo es que este mismo profesor Shephard ya lo venía defendiendo desde 1997 cuando en un artículo de revisión titulado “Actividad física curricular y Rendimiento Académico”, publicado en la revista Pediatric Exercise Science, indicaba que frente a los que se oponen a que exista un mayor número de horas dedicadas a la educación física en el currículo, con el argumento de que esto afectaría al rendimiento en otras materias más importantes, la investigación demostraba que lejos de afectarlas, las mejoraba. Es más, para este investigador la existencia de más horas de educación física al mejorar  la competencia motriz de los escolares, tenía un efecto favorable en el aprendizaje académico: “Children receiving additional physical education show an acceleration of  their psychomotor development, and this could provide a mechanism for accelerated learning of academic skills”.

Y como estos estudios decenas de ellos constituyen uno de los mayores esfuerzos investigadores por llamar la atención de los poderes políticos para que tomen cartas en el asunto. El resultado ya sabemos cuál es. Nunca  tanto y tan bueno recibió tan escasa atención. Vamos que el asunto no va de perjuicios en el rendimiento académico o de pérdida de tiempo, es una cuestión de territorio, una de las motivaciones más antiguas y enraizadas en el cerebro humano.  Ceder territorio es complejo, ganarlo todavía más, pero habrá que seguir insistiendo .

Volviendo a parafrasear la frase de Lincoln: “Pueden engañarnos a todos algún tiempo. Pueden engañar a algunos todo el tiempo. Pero no pueden engañarnos a todos, todo el tiempo”.

Vale

LMR

 

Mind of Lion and Mind of Monkey

Yes, I know, this title is a disconcerting title . What is the relation between a lion and a monkey in a blog about motor competence? I’ll try to explain it.

During this weekend I had the occasion to maintain a conversation with the mother of a boy whose experience in a basketball school hasn’t been very satisfactory. This fact woke up in my mind a whole series of thoughts that had been part of my talks in some courses and conferences, and even in some articles.

In other posts of this same blog we have seen the difficulties of some schoolboys and girls that want to be part of a sport team and want to enjoy in it, but they finally give up with an experience, in many cases, traumatic.

There is something that the adults who take the decision about who should or not be in charge of a group of kids that they don’t understand. Not everybody could do it!

There is a tendency in school sport to benefit those whose only baggage and education is being a player of that sport. With this experience, they can teach and educate our children in sport settings.

It’s as if the mere fact of being a good reader of western novels gives you the enough conditions to teach how to read to children. No. And that’s what is happening in our school sport.

The case that I’m talking about is not the only one and this happens more than we would wish. It’s the experience of kids that are pushed, even harassed, by peers because their competence is different than the rest of the group and, therefore, as its performance is not good, they must be mistreated in the court, in the locker room and in the school.

The adjectives they use are everything except kind. The pressure is higher when it’s moved to the web, which add a level of cruelty that many of us are unaware of it. In this circumstances is when the helplessness emerge, and when the kid want to give up the sport as fast as it’s possible, leaving behind all the humiliation he/she has received in an activity that, in theory, is good for everyone.

We have to assume that when we offer sports in schools, not only we offer a work space for sport abilities, but also we offer an environment of psychosocial relationships where the teacher relates whit the pupils; they with the teacher; and the pupils among them. We promote the idea that sport is an strong source of goodness and values but in some cases the reality is different and we must be very attentive.

And here is when the lion mind comes into play. The lion is always attentive to the movement of the herd and everything that it’s around it. “He” concentrates to intervene when it’s necessary. A school coach must develop this mind. He/She must practice an attentive observation of what happens in his/her group, inside and outside the court, the swimming pool, the tatami. She/he must be willing to stop the undesirable behaviours, and help the helpless for not being victim of those who pressure him/her.

Remember, children are the first, and after the sport. This sentence that has been articulated so easily, how difficult to carry it out is! Especially if those who press are the most skilled of the group,  who score more goals or more baskets. Looking to other side is opening the door to the continue abuse.

Manifest a Monkey mind, a mind that jumps from branch to branch, without concentrate on what is happening in front of his eyes…it’s a very bad “pedagogical” strategy. What response can be given when  parents come to claim about an abuse in their children? .Sport experiences are a right to all children beyond competence level or performance possibilities. The coach’s mania of pay attention to the most competent and put aside the less able, and be a prophet about what their pupils may become or not in sport, is a big mistake. Nobody should be prophet apprentice when we talk about schoolchildren.

History shows us of many cases where these prophecies  were erroneous in the sport or academic field. Matt Groening´s, Robert Sternberg or the Emilio Sánchez Vicario are good examples of this.

It’s time to stop launching negative expectations to those pupils that, apparently, don’t move, behave o act as books say they should do.

It’s time to think in what they can become, and teach them properly and promote their wish to learn beyond their level of expertise at that time.

It’s time to be intolerant to those who are intolerant with their mates. Sport can’t be a source of humiliation, instead of that, sport has to be a source of enjoyment, collaboration, compassion and mutual support and, if this is not so, it’s better to dedicate time to other things and disappear.

In our hands is to avoid that a student can say “I hate sport”, because we had a monkey mind.

In our hands is to promote between children the necessity of helping and mutual support.

We have to develop a Lion Mind, a mind concentrate on what the sport labour is: developing good sportsmen and best people and citizens.

We have to enjoy how the less able improve and reach a higher competence level.

We have to enjoy with them and their achievements and share this fact with others.

We have to offer to children the opportunity to see that they have been able to overcome their limitations. Let them not to be perennial observers and perennial in benches. We have to put the success and failure in perspective. Sport must be an enriching and funny experience.

We have to look for opportunities to teach empathy and compassion among children; we have to enrich their emotional intelligence.

We have to take the opportunity that sport gives us to go beyond, and form good citizens, conscious that not everybody is equal and the necessity of accepting yourself and helping each other.

¿Difficult? I’m sure that it is, but this is the difference between being a coach that is in his/her class or a coach that only pass across it.

Vale.

LMR