No dejemos que crezcan siendo torpes

“Oscar es un niño de 10 años al que le gustan los ordenadores, no se le da mal las matemáticas y disfruta viendo las retransmisiones de motociclismo. Le gustaría que algún día sus padres le pudieran regalar una moto, pero para eso todavía hay que esperar, Hoy se ha levantado inquieto. A las 11 le toca la clase de Gimnasia, o mejor dicho de Educación Física, que es como le gusta que la llamen su profesora. Es en es día cuando deberá demostrar si es capaz de botar el balón en carrera de ida y vuelta entre unos conos o si podrá saltar entre unos aros colocados en el suelo sin pisarlos. 

Por su cabeza pasa la idea de ponerse malo, de decir que le duele la cabeza o de que algo le pasa a su tripa porque tiene naúseas. Ha soñado con estas dos actividades toda la noche, y en cada uno de sus sueños se ha visto cayéndose, pisando los aros o perdiendo el balón. En cada uno de los sueños ha visto con claridad las risas de sus compañeros y la cara de su profesora que a veces le dice que se mueve como una niña”.

Esta pequeña narración nos cuenta las peripecias de muchos escolares a los que no les gusta las clases de Educación Física, que no disfrutan saltando o corriendo y, que si en su mano estuviera, no pisarían el gimnasio nunca.

En el año 2005 publiqué un pequeño libro titulado Moverse con dificultad en la Escuela ( http://www.casadellibro.com/libro-moverse-con-dificultad-en-la-escuela-introduccion-a-los-problema-s-evolutivos-de-coordinacion-motriz-en-la-edad-escolar/9788498230260/1046029). Quería llamar la atención sobre esta realidad que existe en las escuelas y en los institutos, la de los escolares con baja competencia motriz, y que manifiestan problemas de coordinación motriz.

Son escolares  que se caen con más facilidad, les cuesta equilibrarse, correr y cambiar de dirección, tienen miedo si deben subir una espaldera, no son capaces de atrapar un balón o una pelota en movimiento y se sienten perdidos en los juegos colectivos. Para ellos, y ellas, las sesiones de educación física son momentos amargos, ya que no poseen los recursos necesarios para poder responder a las demandas de los programas o a los requerimientos de sus compañeros y profesores.

No estoy seguro de que estemos muy concienciados con esta realidad  a tenor del interés que suscita entre los pedagogos y los investigadores. Baste decir que es en  el año 2011 cuando por primera vez se ha adaptado al español uno de los instrumentos, test, de detección de estos problemas para las edades escolares hasta los 16 años. Nos referimos a la Batería de Evaluación del Movimiento Movement ABC-2 y que se puede encontrar en esta dirección (http://www.pearsonpsychcorp.es/Portals/0/DocProductos/13373209841.pdf).

Parece lógico pensar que si se trata de problemas de coordinación motriz  y de escolares que no poseen ninguna dificultad diagnosticada, los profesionales de la educación física deberían tener algo que decir o hacer.

No podemos dejar que crezcan y se desarrollen siendo torpes 

Vale

Luis M. Ruiz

Para concoer algo más sobre esta cuestión:

http://www.um.es/univefd/proco.pdf

http://www.revistaeducacion.mec.es/re335/re335_04.pdf

http://www.cafyd.com/REVISTA/art3n3a06.pdf

http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=274220374001

Libro:

Imagen

Autor: Luis Miguel Ruiz Pérez
Sevilla: Wanceulen

 

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