Cinco Experiencias por Día

Reconozco que no soy muy dado a aceptar sin más que la naturaleza ha repartido sus dones y a unos les han tocado unos más favorables y otros se han quedado con el resto. Me resisto a pensar de forma tan simple, ya que si así fuera la primera pregunta sería favorables para qué, favorables dónde, favorables para quién, y así todo un conjunto de preguntas.

No creo que se pueda aceptar que nuestros genes nos predisponen de forma clara y determinada a ser más o menos coordinados o más o menos torpes. Esa no es toda la historia ni parece que sea así.

Siempre que se trata de estas cuestiones emerge la misma palabra: Talento, como si esto fuera la causa y la respuesta de todo.

Una vez esgrimida todo el mundo se queda más tranquilo. Profesores, entrenadores, padres, responsables educativos, todos. Ya tenemos una explicación de por qué unos alumnos se mueven mejor y otros peor.

Tal vez tendríamos que plantearnos que el talento no es la causa sino el resultado, en este sentido hay un psicólogo canadiense F. Gagné que da algunas pistas sobre este particular al indicarnos que el talento es el resultado. Es el resultado de un proceso, proceso que está repleto de práctica, motivación y buena dirección.

Howard Gardner hace unas décadas planteó que lo que al final nos diferencia a unos de otros son las experiencias que hemos vivido. Plantea este investigador lo que él llama un experimento mental y que presento algo adaptado:

Pensemos en dos escolares que vienen a nuestras clases de educación física, de aspecto similar, estatura y peso similar y sin ningún problema que les incapacite para poder llevar a cabo las tareas de la clase.

Imaginemos que el escolar E1 es el que ha tenido unas condiciones más favorables en lo que al apartado motriz hace referencia, ya que la menos ha tenido cada día 5 experiencias favorables a moverse de forma coordinada. Pensemos ahora en el escolar E2 que no ha gozado de este tipo de experiencias. No quiero decir que haya estado privado de ellas, sino que simplemente no ha tenido la oportunidad ni las incitaciones para tenerlas cada día.

A los nueve meses después de nacer el escolar E1 habría tenido ya 1.300 experiencias favorables, mientras que las de E2 habrían sido en un número y calidad mucho menor. A los 5  años, la edad de las Habilidades Fundamentales, ya habría tenido el escolar E1 9.000 experiencias favorables en comparación con E2, y así sucesivamente. Pensemos al llegar a la Educación Secundaria.

La escuela se supone que debería ser el lugar más propicio a las experiencias favorables que afectan a todas sus inteligencias, y los profesores somos una parte de quienes pueden ofrecer estas experiencias favorables para que se mueva con competencia y coordinación. ¿Cuál es la situación?. La situación no parece muy favorable para conseguir este objetivo. Pero, aunque no sea las más favorables es las que es, y hay que sacarle el mayor partido posible.

Cada minuto de clase es precioso como para perderlo impartiendo sesiones teóricas, una de esas tentaciones que algún día habrá que analizar de forma concienzuda, y en la que cayeron muchos profesionales.

La educación física no se incluyó en las escuelas o los institutos para competir con las ciencias sociales o con las clases de biología, su misión es y ha sido siempre otra. Es una materia de conocimiento en acción y por la acción, sentar a los estudiantes para impartirles una sesión teórica sobre cómo se debe hacer un calentamiento o cómo trabajan los músculos de la extremidad inferior al correr, es un auténtico despropósito, y es no tener clara cuál es la misión que esta materia tiene en la Educación.

Claro está que esta materia transmite un conocimiento, y son las sesiones de práctica ideales para transmitir aquellos conocimientos que se consideren imprescindibles, pero no debemos olvidar que es una materia procedimental, en la que hay que aprender y dominar habilidades que les permitan su empleo en contextos variados, que van más allá de los estrictamente deportivos, y que reclama tiempo para practicar dentro y fuera de las clases.

Dos sesiones de 50 minutos a la semana no son mucho, pero es todavía menos si se desperdician en tareas organizativas, aplicando tests físicos que no acaban nunca o en sesiones teóricas.

Cincuenta minutos dan para mucho si se aprovechan para que el escolar ponga en acción sus recursos en el dominio de formas diferentes de moverse y expresarse.

Deben ser suficientes para proporcionar un mínimo de 10 experiencias ese día de clase a cada alumno y alumna, con ello cada semana habrían recibido un mínimo de 20 experiencias favorables, 80 al mes, y más de 700 experiencias favorables en ese año escolar, multipliquemos eso por el número de años que pasan en el contexto escolar, y no parece tan mala la perspectiva.

Y cuando hablamos de experiencias favorables, hablamos de experiencias en las que los escolares vivan la exigencia del dominio de lo complejo, experiencias que supongan un reto y le lleven a lo que hemos dado en llamar su zona individual de aprendizaje óptimo (ZIAO), experiencias que le proporcionen oportunidades para aplicar lo aprendido. Experiencias favorables que le trasladen una cultura del esfuerzo, de que todo puede alcanzarse si se empeña en ello con ahínco.

El reto está en planteárselo, en pensarlo y en ensayarlo.

No hay escasez de talento en nuestras escuelas, hay mucho talento latente que busca actualizarse mediante una práctica adecuada. Todos y cada uno de los escolares pueden desarrollar su competencia motriz, y es nuestra misión actualizar ese potencial.

Este nuevo año 2014 puede ser una buena oportunidad.

Vale

LMR

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Tiempo de Redefinir

Tengo un nuevo amigo.  Es casi de mi edad y tiene una discapacidad intelectual. En realidad su contacto con el mundo es mi esposa que lo saca periódicamente del Centro en el que vive, pasea, va de compras y a merendar con él,. Yo me he hecho amigo suyo. Hace unas semanas pasó el domingo con nosotros, paseó con nosotros, comió con nosotros y echó toda la tarde con nosotros en casa, sin duda toda una experiencia para él.

Soy un observador en la distancia de lo mal que lo están pasando los Centros que dedican sus esfuerzos a trabajar y educar a personas adultas con discapacidad intelectual. Me admira la abnegación con la que sus responsables, profesores y voluntarios trabajan para conseguir que tengan un mundo más afable y humano.

Reconozco que el trato y cuidado que en la actualidad se da las personas con discapacidad ha cambiado notablemente. El hecho de que las Ciencias de la Actividad Física estén en la Universidad de pleno derecho y se comporten como cualquier otra materia científica, ha permitido que ahora se investigue hasta lo más inverosímil que pasa en la célula del músculo de una persona con discapacidad que entrena.

Pero mi amigo no practica la actividad física que debiera para mejorar su estado de salud y vitalidad, porque no hay medios ni posibilidades en su centro.

Si en las personas sin discapacidad la actividad física es fundamental, que no será para mi amigo. Les invito a que escuchen al profesor Pascual Leone en una de sus intervenciones en el programa de El Hormiguero, no tiene desperdicio.

http://www.antena3.com/programas/el-hormiguero/momentos/ejercicio-fisico-mas-importante-cerebro-que-musculos_2013110500801.html

El ejercicio físico es más importante para el cerebro que para el músculo, nos dice.

Existen temores por parte de las asociaciones porque consideran que la nueva ley de educación deja de lado a los chicos y chicas con discapacidad, y si estos temores se refieren a los más jóvenes y que debieran estar escolarizados, qué no sucederá con los adultos.

Para los discapacitados intelectuales adultos, el ejercicio físico les permite desarrollar y mantener su competencia motriz y su vitalidad física, ofreciéndoles la oportunidad de ser más autónomos e independientes. Es por ello que éste debiera ser diario. Los discapacitados intelectuales adultos deberían tener la oportunidad de explorar sus potencialidades a través de la actividad física y el deporte adaptado, máxime cuando sabemos que tienden a ser más inactivos por sus limitaciones funcionales, su vida tiende a ser más sedentaria, su vitalidad física disminuye y su dependencia aumenta.

Son muchos los profesionales que dedican su labor a esta empresa, sin duda, superando dificultades y no viendo suficientemente reconocida su labor. Pues sí, es necesario reconocérsela.

Ellos y ellas saben muy bien de la alegría que supone verles dominar nuevas habilidades, habilidades que pueden hacer que la vida de estas personas sea más llevadera, y por ello merecen todo nuestro respeto y admiración.

Pero, ¿cuántos centros  tienen la suerte de disponer de personal preparado, formado, conocedor del efecto multidimensional que el ejercicio posee en estas personas, y además motivado para esta labor?, ¿Cuántos responsables educativos, y no educativos, están convencidos de que para estas personas aprender moverse es fundamental en sus vidas, y que moviéndose también aprenden?.

Hubo un tiempo en el que mi amigo hablaba de sus partidos de baloncesto e incluso de sus clases montando a caballo en un picadero cercano al Centro.  Ahora ya no habla de ellos, ya no hay caballos, y ya no sé si juega o no al baloncesto, ha desaparecido su entusiasmo.

Nos ha tocado vivir un tiempo en el que todo comienzan por RE: Reinventar, Revitalizar, Recomponer, Rearmar, Reafirmar, etc., las estanterías de los libros de autoayuda están repletos de este tipo de literatura.

Propongo que se añada uno más: Redefinir.

Es tiempo de Redefinir las prioridades, de Redefinir los objetivos, de Redefinir aquello que fue mal definido y no ha funcionado para los menos favorecidos.

Fue Chen Guangcheng que dijo en una ocasión que “la forma con la que una sociedad trata a sus discapacitados, es un indicador de su madurez cívica”, tal vez sea un buen punto de partida para comenzar esta Redefinición.

Vale

LMR

Nunca tanto y tan bueno, recibió tan escasa atención.

“Se promueve la practica “diaria” de deporte y ejercicio físico por parte de los alumnos durante la jornada escolar, al estar obligadas las Administraciones públicas a promover la actividad física y la dieta equilibrada en los centros de enseñanza” (El mundo.es;  Las claves de la ‘ley Wert’)

Hay una frase que se atribuye  a Lincoln que dice lo siguiente: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

Esto es lo que nos viene ocurriendo con todas las leyes de educación en las que, de una u otra manera, se hace mención a la educación física .

El zeitgeist que nos domina en la actualidad hace que las reivindicaciones relacionadas con la educación física, tienen que estar arropadas, en este caso, con las demandas de una mejora en la nutrición ante la pandemia de obesidad que vivimos. Claro está que  la clave radica en la expresión “jornada escolar”, ya que la bienintencionada propuesta ni por asomo hace referencia al horario curricular, ahí con dos horas a la semana es más que suficiente…

¡Que fantástico una escuela donde la fruta, la verdura y el pescado fluyesen en los comedores, donde desaparecieran los donuts azucarados y las palmeras de chocolate de tamaños imposibles, y en la que además todos los días los escolares practicasen una hora, o media, de actividad física de carácter moderado o vigoroso, vamos exigente.

Vaya, me he dejado llevar por la emoción.

Lo que ocurre es que el informe PISA ha dicho que los escolares españoles leen mal y comprenden peor lo que leen, y además no se manejan con las matemáticas, por lo tanto, ¡hay que tomar cartas en el asunto!. Más dedicación a las materias troncales y menos tonterías con las secundarias, vamos las antiguas marías. Así que al desván las inteligencias musicales, corporales, artísticas, etc., etc. No son productivas, y de lo que se trata es de elevar la productividad, y si caen enfermos en el futuro, ya habrá algún investigador que haya descubierto un fármaco que solucione el problema.

A lo largo de los años he tenido anécdotas de todo tipo. Recuerdo ahora una que me sucedió en los años 1990 visitando a un responsable educativo para solicitar su apoyo a la hora de llevar a cabo un estudio sobre la competencia motriz de los escolares. Habitualmente estas cuestiones les suena a Chamicuro, Ontoga o Liki, por lo que para quedar bien conmigo después de una amable charla, me indicó que él ya se había dado cuanta de que la educación física estaba mejorando en la escuela porque veía que su hijo volvía de ella con el “kimono” puesto. Como anécdota no tiene desperdicio, y no estoy muy convencido de que las cosas hayan cambiado mucho desde entonces.

Si en algo ha mejorado la educación física es en su tratamiento académico. Su inclusión como disciplina académica en la Universidad, con sus diferentes nombres hasta llegar al de Ciencias de la Actividad Física o Ciencias del Deporte, ha propiciado un inusitado interés por demostrar que la práctica habitual de ejercicio físico es, no solo conveniente, sino necesaria para las actuales generaciones de niños y jóvenes. El aumento de las investigaciones sobre la situación actual de nuestros escolares en materia de condición física, competencia motriz o competencia deportiva, es impresionante en este país llamado España.

No creo que el resto de las materias “troncales” que conforman el currículo de los escolares, se hayan tomado tanto interés y compromiso por demostrar lo beneficioso para la salud de los escolares el practicar más matemáticas o de conocer a los escritores de la generación del 98, o saber más historia, que si bien es muy recomendable, conveniente y necesario, no creo que su escasez tengan el potencial de generar enfermedades cardiovasculares en la madurez.

Lo que vienen clamando las autoridades científicas nacionales e internacionales, es eso, que la actual epidemia de sedentarismo y obesidad que afecta a los chicos y chicas en edad escolares, tendrá sus consecuencias en el futuro, pero claro,  el futuro está muy lejos.

Bien, acepto que la Disposición Adicional Cuarta de la nueva Ley de Educación incita a que las administraciones públicas presten más atención. Es una letra cuya música ya se conoce de antaño. La cuestión es cómo. Si la materia de educación física tiene el horario que tiene dentro del currículo académico, y si un estudiante de secundaria solo tiene un contacto semanal obligatorio con esta materia de 2 horas,  ¿cómo se pueden cambiar hábitos, mejorar los déficit  y facilitar el aprendizaje en esas condiciones?.

Pues no hay otra salida que la actividad extraescolar. Lo cual nos lleva a la siguiente pregunta, ¿quiénes se harán cargo de ella?. Estarán conmigo que la pregunta es buena, ¿no?. Y añado, ¿Serán obligatorias para todos los escolares?, ¿Todos se verán obligados a incluirse en una actividad extraescolar diaria que reclamen realizar ejercicio físico?. ¿Estarán los padres obligados a incluir a sus hijos en dichas actividades?.

¿Por qué se complica todo tanto?. El contexto escolar y su horario habitual debería dar cabida a esta iniciativa, como ya se viene llevando a cabo en algunos centros privados. ¿Por qué no se plantean seriamente qué es lo verdaderamente y vitalmente valioso para nuestro actuales niños de cara a su futuro?.

A veces pienso que está pasando lo que expresaba Ramón y Cajal, cuando decía que se propende a enjuiciar el hoy con el criterio del ayer, y sin duda se nos juzga con el criterio de ayer, oculto o endulzado, pero con un modo de pensar en el que prevalecen unas materias sobre otras, y en el que la educación física como la música o las artes, quedan relegadas en un segundo plano. Es una concepción trasnochada y perjudicial, ya que permite pasar por alto el único tramo de la vida en el que se puede asegurar que los escolares practicasen ejercicio físico moderado y vigoroso de manera organizada y rigurosa.

Decir que es un asunto español, no sería decir la verdad. Es un mal que aqueja a muchas sociedades occidentales, y ya no comentamos las que están en vías de desarrollo. El modelo productivo indica que hay materias que constituyen la base sobre las que se apoya todo lo demás, y entre ellas no está expresamente  hacer ejercicio, pasarlo bien en clase practicando un deporte o moviéndose al compás de la música. Esas actividades son compensatorias de las verdaderamente importantes…

Hace unas semanas Alvaro Pascuale Leone, Catedrático de Neurología de la  Facultad de Medicina de Harvard , vamos una autoridad mundial en el estudio del cerebro,  en un programa televisivo va y dice que el ejercicio físico es más importante para el cerebro que para los músculos, lo hace para referirse a las personas mayores en las que el proceso involutivo deja sus huellas.

La cuestión que esto suscita es que si es imprescindible cuando el cerebro se está empezado a deteriorar, ¿cómo no va a ser cuando se esta construyendo?. Practicar ejercicio físico para esa parte del organismo donde se supone que se llevan a cabo los complejos proceso matemáticos y lingüísticos no es una pérdida de tiempo, sino que puede favorecer el rendimiento intelectual y académico.

http://www.antena3.com/programas/el-hormiguero/momentos/ejercicio-fisico-mas-importante-cerebro-que-musculos_2013110500801.html

Vaya otra vez me he dejado llevar por la emoción, esto son cosas de científicos, !que sabrán ellos!.

Leo un artículo de F. Trudeau y R. Shephard del año 2008 titulado Physical Education, School Physical Activity, School Sports and Academic Performance publicado en la revista Nutrition Journal. En él sus autores defienden como la práctica de actividades físicas influye en la concentración, memoria y la conducta en clase, y como los datos de investigación muestran la existencia de relaciones positivas entre la práctica de actividades físicas y el rendimiento intelectual.

Pero lo más llamativo es que este mismo profesor Shephard ya lo venía defendiendo desde 1997 cuando en un artículo de revisión titulado “Actividad física curricular y Rendimiento Académico”, publicado en la revista Pediatric Exercise Science, indicaba que frente a los que se oponen a que exista un mayor número de horas dedicadas a la educación física en el currículo, con el argumento de que esto afectaría al rendimiento en otras materias más importantes, la investigación demostraba que lejos de afectarlas, las mejoraba. Es más, para este investigador la existencia de más horas de educación física al mejorar  la competencia motriz de los escolares, tenía un efecto favorable en el aprendizaje académico: “Children receiving additional physical education show an acceleration of  their psychomotor development, and this could provide a mechanism for accelerated learning of academic skills”.

Y como estos estudios decenas de ellos constituyen uno de los mayores esfuerzos investigadores por llamar la atención de los poderes políticos para que tomen cartas en el asunto. El resultado ya sabemos cuál es. Nunca  tanto y tan bueno recibió tan escasa atención. Vamos que el asunto no va de perjuicios en el rendimiento académico o de pérdida de tiempo, es una cuestión de territorio, una de las motivaciones más antiguas y enraizadas en el cerebro humano.  Ceder territorio es complejo, ganarlo todavía más, pero habrá que seguir insistiendo .

Volviendo a parafrasear la frase de Lincoln: “Pueden engañarnos a todos algún tiempo. Pueden engañar a algunos todo el tiempo. Pero no pueden engañarnos a todos, todo el tiempo”.

Vale

LMR

 

Mind of Lion and Mind of Monkey

Yes, I know, this title is a disconcerting title . What is the relation between a lion and a monkey in a blog about motor competence? I’ll try to explain it.

During this weekend I had the occasion to maintain a conversation with the mother of a boy whose experience in a basketball school hasn’t been very satisfactory. This fact woke up in my mind a whole series of thoughts that had been part of my talks in some courses and conferences, and even in some articles.

In other posts of this same blog we have seen the difficulties of some schoolboys and girls that want to be part of a sport team and want to enjoy in it, but they finally give up with an experience, in many cases, traumatic.

There is something that the adults who take the decision about who should or not be in charge of a group of kids that they don’t understand. Not everybody could do it!

There is a tendency in school sport to benefit those whose only baggage and education is being a player of that sport. With this experience, they can teach and educate our children in sport settings.

It’s as if the mere fact of being a good reader of western novels gives you the enough conditions to teach how to read to children. No. And that’s what is happening in our school sport.

The case that I’m talking about is not the only one and this happens more than we would wish. It’s the experience of kids that are pushed, even harassed, by peers because their competence is different than the rest of the group and, therefore, as its performance is not good, they must be mistreated in the court, in the locker room and in the school.

The adjectives they use are everything except kind. The pressure is higher when it’s moved to the web, which add a level of cruelty that many of us are unaware of it. In this circumstances is when the helplessness emerge, and when the kid want to give up the sport as fast as it’s possible, leaving behind all the humiliation he/she has received in an activity that, in theory, is good for everyone.

We have to assume that when we offer sports in schools, not only we offer a work space for sport abilities, but also we offer an environment of psychosocial relationships where the teacher relates whit the pupils; they with the teacher; and the pupils among them. We promote the idea that sport is an strong source of goodness and values but in some cases the reality is different and we must be very attentive.

And here is when the lion mind comes into play. The lion is always attentive to the movement of the herd and everything that it’s around it. “He” concentrates to intervene when it’s necessary. A school coach must develop this mind. He/She must practice an attentive observation of what happens in his/her group, inside and outside the court, the swimming pool, the tatami. She/he must be willing to stop the undesirable behaviours, and help the helpless for not being victim of those who pressure him/her.

Remember, children are the first, and after the sport. This sentence that has been articulated so easily, how difficult to carry it out is! Especially if those who press are the most skilled of the group,  who score more goals or more baskets. Looking to other side is opening the door to the continue abuse.

Manifest a Monkey mind, a mind that jumps from branch to branch, without concentrate on what is happening in front of his eyes…it’s a very bad “pedagogical” strategy. What response can be given when  parents come to claim about an abuse in their children? .Sport experiences are a right to all children beyond competence level or performance possibilities. The coach’s mania of pay attention to the most competent and put aside the less able, and be a prophet about what their pupils may become or not in sport, is a big mistake. Nobody should be prophet apprentice when we talk about schoolchildren.

History shows us of many cases where these prophecies  were erroneous in the sport or academic field. Matt Groening´s, Robert Sternberg or the Emilio Sánchez Vicario are good examples of this.

It’s time to stop launching negative expectations to those pupils that, apparently, don’t move, behave o act as books say they should do.

It’s time to think in what they can become, and teach them properly and promote their wish to learn beyond their level of expertise at that time.

It’s time to be intolerant to those who are intolerant with their mates. Sport can’t be a source of humiliation, instead of that, sport has to be a source of enjoyment, collaboration, compassion and mutual support and, if this is not so, it’s better to dedicate time to other things and disappear.

In our hands is to avoid that a student can say “I hate sport”, because we had a monkey mind.

In our hands is to promote between children the necessity of helping and mutual support.

We have to develop a Lion Mind, a mind concentrate on what the sport labour is: developing good sportsmen and best people and citizens.

We have to enjoy how the less able improve and reach a higher competence level.

We have to enjoy with them and their achievements and share this fact with others.

We have to offer to children the opportunity to see that they have been able to overcome their limitations. Let them not to be perennial observers and perennial in benches. We have to put the success and failure in perspective. Sport must be an enriching and funny experience.

We have to look for opportunities to teach empathy and compassion among children; we have to enrich their emotional intelligence.

We have to take the opportunity that sport gives us to go beyond, and form good citizens, conscious that not everybody is equal and the necessity of accepting yourself and helping each other.

¿Difficult? I’m sure that it is, but this is the difference between being a coach that is in his/her class or a coach that only pass across it.

Vale.

LMR

A Propósito de PISA

No, no voy a hablar de la bella ciudad italiana de la torre inclinada, no. Esta semana dedicaré el post a comentar el reciente informe sobre el rendimiento de los escolares llamado PISA (Program for International Student Assessment).

Es un examen que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico realiza cada tres años a los escolares de 15 años, en un número cada vez mayor de países. Vamos que les examinan, como si de un test de inteligencia se tratara, en materias como la lectura o las matemáticas. Es decir, en las cosas serias, muy serias de la Educación…

Reconozco que cada vez que sale este informe, con su despliegue mediático para decirnos que tal o cual país está por encima o por debajo, que tal colectivo o comunidad es mejor o peor, con su ranking y sus profecías sobre lo mal que lo van a pasar aquellos que han tenido malos resultado, me saca de quicio. Siento que cada vez que sale el informe PISA, a las personas que amamos la Educación Física y el Deporte nos pisotea.

Por supuesto este informe PISA no contempla, ni por asomo, nada que tenga que ver con el cuerpo, las artes, o la música, NO, estas son materias no productivas, y para esta organización económica que los escolares de 15 años de los países occidentales estén padeciendo una epidemia de obesidad, con sus correspondientes efectos sobre la salud, pues no es de interés. El interés radica en que aunque estén gordos y su vitalidad física esté por los suelos, lo importante es que sepan matemáticas y lean bien, ya habrá algún medicamento, que tendrán que comprar, para paliar los efectos derivados del hipodinamismo y la obesidad. Tal vez debiéramos proclamar la necesidad de un informe PIMCA (Program for International Motor Competence Assessment). Ya sabéis, de ilusiones también se vive.

Recuerdo que siendo estudiante de bachillerato, hace mucho, mucho tiempo, nuestro profesor de matemáticas disfrutaba sacándonos a la pizarra para vernos fracasar en el intento de responder a sus preguntas ininteligibles. Recuerdo que mi último contacto oficial con las matemáticas lo tuve en el Curso de Orientación Universitaria, a pesar de estar estudiando letras y humanidades. Conjuntos y más conjuntos, vamos que me alegré de dejarlas en ese punto. Me gustaba más entrenar, las Catilinarias o conocer la historia de la humanidad, que pensar en si el conjunto A en relación al conjunto B, etc., etc. Sería interesante analizar cómo han cambiado las matemáticas a lo largo de las generaciones, hay chistes que corren por la red hablando de ello.

No estoy minusvalorando ni la lectura, imprescindible para la vida, ni las matemáticas, un bello lenguaje imprescindible para el avance científico, no, no las estoy infravalorando.

Lo que me enerva es este empeño en hacernos ver que las aptitudes humanas se resumen en dos: las lógico-matemáticas y las lingüísticas. Y todos caemos en esa trampa, padres, profesores, y también la prensa. Habría que empezar diciendo que nuestra capacidad intelectual no es única, sino múltiple. Si hemos otorgado un premio Príncipe de Asturias a la persona que desde los años 1980 ha defendido esta idea de Inteligencias Múltiples, entre las que destacaba la musical, corporal o interpersonal, me refiero al profesor de la Universidad de Harvard Howard Gardner, a qué viene seguir insistiendo en una concepción reduccionista de la misma, que se traduce en este tipo de exámenes e informes de corte cuantitativo.

¿Es que lo que Rafael Nadal muestra sobre la pista de Tenis o Pau Gasol en la cancha de Baloncesto no es inteligencia, y además una inteligencia que les ha reportado buenos beneficios económicos amén de que ha proporcionado momentos inolvidables a quienes aman el Tenis o el Baloncesto?. ¿Es que Sir Alec Ginness, Marcel Marceau o Rudolf Nureyev no mostraban inteligencia en sus gloriosas actuaciones?, ¿Es que lo que hace Antonio López, o hacía Velázquez o el Greco, no era expresión de su inteligencia?, ¿Es que es de naturaleza inferior la inteligencia que Vicente Ferrer o Teresa de Calcuta mostraron a lo largo de su vida?. Pues sí, estas personas son o eran muy inteligentes, aunque pudieran sacar malos resultados en el informe PISA.

Centrémonos en lo que a nosotros nos concierne. Sabemos que la preocupación por la mejora de la condición física y la competencia motriz no está dentro de las prioridades educativas, eso sí, quienes deciden sobre estas cuestiones, no dudan en ir todos los días al gimnasio o a su centro de fítness para mejorar su condición física y su competencia motriz, ya que esto para ellos es muy saludable. Vivimos estas paradojas, pero lo más irritante es que las evidencias científicas de que estas actitudes son erróneas y, a largo plazo perjudiciales para los adolescentes, son abrumadoras.

Es éste un caso donde los resultados de investigación con una clara vocación aplicada, ni se tienen en cuenta ni se aplican para la mejora educativa. No sé si se habrán realizado tantos estudios en el ámbito de las matemáticas como en el ámbito de la competencia motriz y condición física para lanzar el mensaje de que “no tener un estilo de vida físicamente activo en la infancia y adolescencia, traerá consecuencias en la adultez”. Consecuencias que la sociedad tendrá que pagar, y ya que estamos hablando de una organización para la cooperación económica, esto les debería interesar.

Cuándo les entrará en la cabeza a los responsables educativos y a los padres, que la Escuela, o el Instituto, son lugares donde deben tener cabida todos los talentos y potencialidades, todos ellos, no unos más que otros. Deben ser espacios donde los que disfrutan moviéndose, expresándose o creando tengan su lugar y sus vías de desarrollo.

Cuándo les entrará en la cabeza a los responsables educativos y a los padres, que la investigación ha mostrado, y sigue demostrando, que no existe una relación directa entre los resultados en las pruebas clásicas de inteligencia, exámenes como el SAT americano para entrar en la universidad o el empleado en el informe PISA, y el éxito personal en la vida.

Bastaría con analizar las vidas de aquellos que han alcanzado el éxito en sus diferentes ámbitos profesionales, sea empresarial, deportivo, artístico o musical, o mejor, las vidas de quienes consiguieron puntuaciones elevadas en estos exámenes, para analizar hasta que punto predicen el futuro. Algo que ya se ha realizado con resultados interesantes, vamos que predicen poco.

Dejemos clara una idea: En Educación Física y Deporte también hay inteligencia. Debemos convencernos que lo que hacen nuestros alumnos en las clases deportivas o en las sesiones de educación física, es desplegar su inteligencia, una inteligencia que algunos llaman corporal, otros motriz, otros práctica o contextual.

Es ésta una inteligencia que permite desenvolverse en contextos de diferente grado de complejidad, bien controlando el propio cuerpo en el dominio de una habilidad como saltar por encima de un elástico o dar un triple axel, o bien solucionando un problema táctico como desembarazarse de un perseguidor en un juego de correr y pillar, o anticipándose a las intenciones de un jugador oponente en un partido de balonmano.

Ahí radica la importancia de nuestro trabajo, elevar la competencia motriz de los escolares en el dominio de habilidades motrices específicas, y en la aplicación de sus recursos para la solución de problemas complejos.

Competencia que se les  reclama a un bombero, a un agente de la ley, a un soldado profesional, un piloto, un bailarín, un deportista, y a tantos otros profesionales que necesitan moverse con eficacia y eficiencia, y que deben poseer los recursos energéticos y el conocimiento necesarios para hacer bien su trabajo.

Me viene a la cabeza la historia del barquero y el matemático.

“Solicitó un profesor de matemáticas a un barquero que le cruzase de una orilla a la otra de un lago. Cuando iban por la mitad del recorrido, y para romper el silencio, el matemático preguntó al barquero si conocía las matemáticas, a lo que el barqueo le contestó que no. ¿Entonces no conoces la belleza de los números?, a lo que el barquero respondió que no.

Insistió el matemático en demostrarle que la vida no era plena sin un conocimiento de las matemáticas, ya que era un lenguaje universal imprescindible para todo ser humano, y nadie debía dejar de estudiarlas. El barquero abrumado, bajo la cabeza y siguió remando.

En esto que se levantó un fuerte viento que encrespó el agua y la barca volcó. El matemático trataba de mantenerse a flote luchando por su vida y pidiéndole ayuda al barquero, a lo que éste le preguntó: Entre tanto estudio de las matemáticas, ¿no tuvo usted tiempo de aprender a nadar?…

Es solo una historia pero interesante.

Termino con una frase del desaparecido Nelson Mandela:

“No puede haber una revelación más intensa del alma de una Sociedad, que la forma que trata a sus niños”.

Vale

Luis M. Ruiz