Unidos por Un Sueño

Este fin de semana, en una cadena pública de televisión ofrecieron la película “Unidos por un sueño” (Der ganz große Traum; Lessons of a Dream). En ella se presenta los esfuerzos del joven profesor Konrad Koch, elegido para enseñar inglés en una regia y disciplinada escuela alemana de finales del siglo XIX.  Pronto, Koch se da cuenta de lo necesario que es introducir reformas, y propone el aprendizaje del fútbol como vía para aprender inglés, lo cual choca con la tradición gimnástica alemana. El resto mejor lo ven ustedes en la película (https://www.filmin.es/pelicula/unidos-por-un-sueno)

Verla me devolvió a mis años de estudiante  en la que se proponía que la Educación Física estaba formada por la Gimnástica, el Juego, la Psicomotricidad  y el Deporte, es decir, todo lo que iba saliendo a la luz como una herramienta que pudiera favorecer la educación física de los escolares, se añadía a la propuesta. El asunto deportivo no tenía más remedio que formar parte de ella porque frente a las reticencias a querer seguir con las gimnasias nórdicas o centroeuropeas, que tanto nos habían influido, el deporte había entrado con fuerza y atractivo, y atrapaba las voluntades infantiles y juveniles con una facilidad pasmosa.

Si eso era así, también lo era que entre un sector de los académicos y de los docentes, había una especie de reparo hacia el valor del deporte en la Educación porque se dudaba de sus posibilidades educativas, ya que reunía en su seno todo lo contrario a lo que la educación pudiera buscar, era selectivo, competitivo, especializado, etc., etc.

Era común que se escribiesen artículos y libros sobre ese particular. Recuerdo haber leído el libro que Jean Le Boulch, padre de la Psicocinética francesa, había escrito sobre esta cuestión titulado Face au Sport (http://www.amazon.fr/Face-au-sport-Jean-Boulch/dp/2710101416) aunque décadas después tuvo que aceptar el valor educativo del deporte al escribir el Deporte Educativo. (http://www.casadellibro.com/libro-el-deporte-educativo-psicocinetica-y-aprendizaje-motor/9788475097046/151128).

Visto desde la distancia que dan los años y la experiencia, aquellas ideas de considerar al deporte como algo prescindible en la Educación Física era como querer promover la lectura en los más jóvenes, y prohibirles que emplearan una parte de la biblioteca, cuando todos sabemos que lo importante es la cantidad y variedad de las lecturas para promoverla. Quitemos lectura y pongamos competencia motriz, y el ejemplo nos sirve.

Hago este comentario porque si existe una herramienta capaz de movilizar los recursos infantiles proponiéndoles situaciones en las que se sientan atraídos y motivados, ese es el Deporte. El deporte, o los deportes, desde su origen han querido ir más allá del simple dominio de habilidades técnicas, han querido transcender y han representado escenarios en los que los valores más sublimes se han dado cita. Sí ya sé que los más indeseables también se pueden mostrar en el deporte, pero ¿es debido al Deporte como tal o quienes hacen uso de él con intenciones que no responden a su esencia?.  La obesidad es debida al Pan como tal, y por lo tanto hay que prohibirlo, o al uso que se hace de él al comer varias barras mojando en la salsa de las albóndigas?

Es cierto que nuestra tendencia es siempre contemplar los aspectos negativos de las cosas,  probablemente influidos por los medios que siempre nos hablan de los deportistas que se han dopado o de los entrenadores que han abusado de sus pupilos. De ahí a considerar el deporte como inadecuado en la Educación, hay un trecho corto.

Si a esto añadimos que nuestra intelectualidad siempre ha sido muy poco generosa con el fenómeno deportivo, y lo ha considerado como algo superfluo, o prescindible, cuando de educar se trata, la situación siempre ha sido poco partidaria de considerarlo algo serio en la formación de los más jóvenes. Por cierto, intelectualidad que no escatima esfuerzos por fotografiarse con los entrenadores famosos cuando la ocasión lo reclama.

Lo cierto es que el Deporte, o los deportes, son los escenarios más propicios para aprender a ser persona. Ofrecen las circunstancias propicias para que la tan comentada cultura del esfuerzo se manifieste, son fuente inagotable para promover los valores que tanto se echan en falta en nuestros días.

Pero todo esto no emerge de forma espontánea, porque sí, necesita de una inteligencia que lo organice y lo promueva. Necesita de un profesor, técnico o entrenadora que considere que lo primero es la persona del niño o la niña y después el propio deporte. Reclama un conocimiento claro de qué es lo que se persigue con esta actividad además de refinar el dominio y control de los movimientos. Es por lo que siempre destacaremos el papel del adulto en el deporte, y como ya hemos comentado en otros post, para esta labor no sirve cualquiera, ni cualquiera está formado para sacarle el partido educativo que tiene.

Es por ello, y como propósito para este 2014 que acaba de comenzar, proponemos que el deporte sea un lugar amable y enriquecedor para todos los niños y jóvenes, dejando de lado nuestras propias aspiraciones y promoviendo su educación y desarrollo.

Para ello que mejor que leer lo que la UNICEF propone sobre el deporte en la infancia. Sáquenlo en papel y téngalo a mano, revísenlo periódicamente (http://www.unicef.es/actualidad-documentacion/publicaciones/derechos-de-la-infancia-en-el-deporte) y contribuyan a que esos valores de desarrollo personal y social que tiene, salgan a la luz, ese es un sueño que nos debe unir a todos.

Vale

LMR

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