Nuestros Universos Subjetivos

Me encantan los perros, tuvimos viviendo uno 17 años en casa hasta que falleció, y ahora disfrutamos de la compañía de una encantadora perrita chihuahueña de pelo negro. Soy de los que reconoce su inteligencia y me convence lo que Rupert Sheldrake denomina los campos mórficos, pero ese es otro cantar.

Sea como fuere, a raíz de este deseo de comprenderla, releí un libro de Alexandra Horowitz titulado “En la mente de un perro: lo que los perros ven, huelen y saben”. Es en esta relectura en la que volví a tomar contacto con un científico estonio fallecido en 1994, llamado Jacob von Uexkül. Un biólogo y etólogo de renombre en su tiempo.

He de reconocer que no es un autor que, para los que nos hemos aficionado al estudio del comportamiento motor humano, sea habitual. Sí reconozco que lo había visto nombrado en algún escrito de los estudiosos del deporte centroeuropeos o de la Europa del este.

Sea como fuere, el comentario que Horowitz realiza sobre este autor atrajo mi atención, y recabé más información sobre él, encontrándome con ideas interesantes, que podrían ir más allá de la biología de la que él era un especialista.

Se le ha considerado un defensor de la biología subjetiva, una manera de tratar de comprender los procesos comunicativos entre el mundo interior de los animales y el mundo circundante, es decir, entre lo que él denominaba innerwelt o mundo interior, y el umwelt, o el mundo circundante, su concepto estrella, el mundo perceptivo en el que existe la persona y se mueve.

¿Qué tiene que ver esto con el desarrollo de la competencia motriz y las sesiones de educación física o deportiva?.

Lo que me provocan estas ideas es que el proceso de desarrollo de la competencia motriz consiste en una estrecha interacción entre estos dos mundos, el mundo interior del aprendiz y el mundo circundante, el que le rodea.

Otra idea interesante a considerar es que el proceso de desarrollo de la competencia motriz es principalmente subjetivo.

Dominar las habilidades que forman parte de los programas de E.F. supone que el aprendiz ponga en acción sus intenciones de dominarlas, lo que von Uexkül denominaría su bauplan, su plan de desarrollo constructivo abierto a nuevas posibilidades, y es a partir de ahí que va construyendo su propia realidad, creando su propio universo subjetivo que es independiente del nuestro, ya que como suelen indicar los estudiosos de los postulados de este autor, ningún observador, por ejemplo un profesor o profesora, nunca podrá contemplar lo que observa su alumno desde su punto de vista y con sus peculiaridades psico-bio-sociales particulares.

Las clases tienen sentido para nuestros alumnos y alumnas a partir de lo que éstas significan para ellos. Es muy probable que en un ámbito dinámico como el que acontece en las clases de educación física, los alumnos aprendan a detectar lo que von Uexkül denominaba las tonalidades funcionales de los objetos y situaciones, y que guardan una gran similitud con lo que los teóricos de los Sistemas Dinámicos refieren en la actualidad como los procesos de percepción directa que favorecen la actuación de los sujetos.

Sea como fuere las clases de educación física son la confluencia de mundos subjetivos y entornos circundantes. El de los profesores y los de sus alumnos en ecosistemas muy concretos, y ambos aunque puedan contemplar la realidad de forma aparentemente similar, no viven las situaciones de la misma manera, ni la interpretan desde la misma perspectiva.

No hay una clase de educación física que pueda ser contemplada objetivamente, ya que hay una clase de educación física para el profesor o profesora que la imparte, otra para los alumnos y alumnas que la reciben, incluso dentro de este grupo, hay una clase para los menos competentes y otra para los más competentes, una para los chicos y otra para las chicas, otra para los padres, otra para el Director del Centro, y otra para los que escriben sobre la enseñanza de la educación física.

Cada uno la procesa según su perspectiva, y no estaría nada mal que tratásemos de comprender estas perspectivas, estos universos subjetivos, observar y escuchar no son tareas fáciles, pero su desarrollo y refinamiento ayudan en esta labor.

Como diría Henri Bergson:

“El ojo ve sólo lo que la mente está preparada para comprender”
Vale
LMR

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